MAGP y GIZ fortalecen su alianza estratégica por la Agricultura Familiar Campesina
Martes, 05 de mayo de 2026.- Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGP) y la Cooperación Técnica Alemana (GIZ) avanzan en el fortalecimiento de su alianza estratégica en favor de la Agricultura Familiar Campesina (AFC) del Ecuador. En el marco de un proceso de diálogo impulsado por el Viceministerio de Desarrollo e Innovación Rural, ambas instituciones se reunieron para alinear prioridades, articular esfuerzos y potenciar el impacto de sus intervenciones en los territorios rurales del país.
La AFC constituye un pilar esencial para la seguridad y soberanía alimentaria nacional: produce el 60% de los alimentos que se consumen en el Ecuador, y el 70% de sus unidades productivas son lideradas por mujeres rurales.
“Es clave continuar con estos diálogos con socios estratégicos, en este caso GIZ, para fortalecer las capacidades de los actores, incluida la AFC, que intervienen en las cadenas de valor, especialmente con miras a su sostenibilidad en mercados como el europeo”, señaló Juan Pablo Quezada, viceministro de Desarrollo e Innovación Rural.
En este contexto, la cooperación internacional ha desempeñado un rol clave en el fortalecimiento de las capacidades productivas, organizativas y comerciales de los productores. A través del Proyecto ELKE, la GIZ trabaja de manera articulada con el MAGP, el MAE, los GAD y organizaciones de productores para reducir la deforestación en cadenas de suministro agropecuario y promover la acuacultura sostenible de pequeños productores en las provincias de Esmeraldas y Manabí.
El Proyecto ELKE se encuentra actualmente en su segundo año de implementación. Los ejes más relevantes del trabajo conjunto son los orientados a mejorar la producción sostenible y los medios de vida apoyando a 1.200 productores de balsa, camarón, cacao y ganadería a través de promotores (extensionistas) locales.
Por otro lado, el proyecto en coordinación con el MAGP y MAE apoya la conservación de bosques y mejora las prácticas libres de deforestación de los productores de la AFC en las cadenas de cacao y ganadería especialmente de territorios del pueblo Chachi en la Reserva Ecológica Mache Chindul, ubicada en las provincias de Esmeraldas y Manabí.
El proyecto también apoya a organizaciones cacaoteras de la AFC a prepararse frente a la normativa EUDR organizando su información de polígonos, trazabilidad y debida diligencia.
Trabajar junto a la cooperación internacional nos fortalece como institución. Estos espacios de diálogo son fundamentales para lograr acciones más coordinadas, eficientes y con mayor impacto en el territorio”, destacó Sumak Bastidas, subsecretaria de Agricultura Familiar Campesina.
Por su parte, Ragna John, coordinadora del Proyecto ELKE, señaló: “Hemos alcanzado importantes logros en beneficio de los productores gracias a la acción conjunta entre el MAGP y el Proyecto ELKE. Esto nos motiva a seguir generando sinergias e impulsar mecanismos que fortalezcan a quienes más lo necesitan”.
En esta línea, Valeria Ianotti, directora de Cooperación Internacional del MAGP, destacó la importancia de consolidar una articulación efectiva: “El objetivo es claro: que cada proyecto, recurso y acción contribuyan de manera sostenible al desarrollo y generen beneficios concretos para los productores”.
Como resultado de este encuentro, el MAGP y la GIZ asumieron compromisos concretos para fortalecer su trabajo conjunto en beneficio de la AFC. Entre ellos, destaca el acompañamiento de la GIZ en la implementación de la hoja de ruta para impulsar una producción más sostenible y en equilibrio con la biodiversidad, continuar la preparación de los productores de cacao de la AFC a los retos de las normativas de los mercados internacionales ; la realización de una visita territorial al Proyecto ELKE para identificar buenas prácticas replicables a nivel nacional; y asesorar el proceso de la segunda fase de la Estrategia Nacional Agropecuaria para Mujeres Rurales (ENAMR 2.0).
Estos acuerdos reflejan la voluntad de ambas instituciones de consolidar una cooperación más articulada, eficiente y con mayor impacto territorial, colocando en el centro a las familias rurales del Ecuador como protagonistas de su propio desarrollo.